Chulucanas

En el desierto norte del Perú, cerca a la encantadora ciudad de Piura, se localiza Chulucanas, donde los ceramistas viven en casas de adobes protegidos del ardiente sol y rodeados de agitadas dunas de arena blanca con infrecuentes ríos que tiñen de verde algún oasis.

Aquí, viven los nietos de alfareros tan reputados que los mismos Incas, cuando los conocieron y conquistaron, trasladaron al Cusco para que enseñaran sus técnicas y conocimientos. Por milenios han fabricado piezas completamente circulares sin usar torno, a pulso, sobre la palma de la mano y con sus dedos, otros usan una base de arcilla fabricada por ellos mismos y emplean las mismas técnicas de vidriado que tienen los admirados huacos de las culturas norteñas precolombinas convirtiendo así sus hermosas piezas en prductos no sólo decorativos, sino también utilitarios.

Son artistas alfareros que opinan que al barro hay que “sentirlo y hablarle cariñosamente con las manos, sólo así se deja moldear en piezas únicas y bellas”.

El legado de los ceramistas precolombinos sobrevive en los artesanos de Chulucanas.